D. Fernando Jiménez de Gregorio, en su obra “La Población en la zona suroccidental de los Montes de Toledo”, data la existencia de Horcajo ya en el siglo XIV.
Este parque, refugio de grandes rapaces, cigüeñas negras y otras muchas especies en peligro de extinción, es hoy uno de los rincones protegidos más valiosos de los Montes de Toledo.